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El fogón de Yupanqui, una reunión de asuntos criollos E-mail
Miércoles, 31 de Marzo de 2010 14:12

Una mujer francesa que de muy joven abordó Buenos Aires, en una década donde daba sus primeros pasos el tango, una joven con un carácter tal vez rígido acompañada de un talento con inobjetables fundamentos artísticos, ejecutaba el piano con una presición admirable, estudiosa de nuestros ritmos y danzas nativas. Allá por el año 1935 aproximadamente su vida iba a dar un vuelco significativo, con el profesor estudiaban las resonancias populares de Purmamarca, una caja da tono a la copla imponiendo su cadencia, un golpe distinto repite el lamento del hombre, para el Profesor Vega seria un sistema rítmico colonial, la frágil pianista respondió (una vidala), conocí las declaraciones de un criollo con aires indios llamado Atahualpa, recuerdo que quedé impresionada por el valor de este artista.

(Por Alfredo Mateo)

¡Cuando la ultima flor del cerezo haya caído, amiga, yo estaré lejos, muy lejos en el camino!
PABLO DEL CERRO (09-04-1908 * 14-11-1990)

El Yaraví posee la fuerza de un símbolo genuino, es el gran silencio de la montaña. Un puñado de años después el conservatorio, le entrega una medalla de oro como compositora. Conoció a Don Atahualpa cuando este ya era Yupanqui, poniendo de manifiesto su cultura, su talento y su humildad, y sabiendo que en el mundo había muchos y buenos músicos, toma la decisión de trabajar codo a codo con la obra del maestro, porque Don Atahualpa Yupanqui era único y necesario para el mundo.

Compusieron canciones criollas en ritmo de gato, chacarera, zamba, escondido. Apuntalo las coplas del payador perseguido, y la partida del Tata hacia Europa.

La esquina de Chile y Tacuari en Buenos Aires, era el santuario familiar de los artistas, un lugar visitado por amigos como Nicolás Guillen, Pablo Neruda, Rafael Alberti entre otros, reuniones llenitas de duendes y gnomos anhelos y quimeras, donde revoloteaban las coplas, golondrinas sin pasaportes Roberto su hijo el kolla crecía en un hogar con un clima altamente telúrico, donde las semblanzas de la tierra era moneda cotidiana.

El mes de abril, muy significativo para los Yupanquianos, en San Pierre (colonia francesa) nacía, doña Nenette- creadora de una parte muy importante de la obra.

Y se nos iba por caminos definitivos la cantante y licenciada en filosofía y letras, discípula del maestro Yupanqui, la señora Suma Paz, (8 abril 2009) recuerdo que me comentó que la ultima vez que lo vio personalmente al tata, fue en la feria del libro, done le regalo el libro “La Capataza”.

En enero del año 2009, en el Cerro Colorado (Córdoba) la fundación Yupanquiana, la distingue, otorgándole la primera mención a su trayectoria artística, donde tuve el honor de estar presente, fue una noche inolvidable.

La pucha, mi tierra huele distinta en mi tierra, compatriotas.

¡Parado como un árbol solo, esperándote estoy luna del cielo, porque quiero nombrarte capataza, de todo lo que amo y lo que dejo!

-Que nos vaya bien a todos, paisanos.

Alfredo Mateo*****

 

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