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El Fogón de Yupanqui: "Hiroshima, la ciudad que no olvido" E-mail
Viernes, 06 de Agosto de 2010 18:05

Como el ave Fénix, de las cenizas renaciendo, como una sinfonía de Beethoven que alcanza la alegría a través del dolor, como un héroe legendario resucitando en cada célula, organizando el pulso en las arterias, vigorizando el músculo, lavando el alma con agua y luz de siglos hasta recuperarte y consagrarte al oficio y al libro, al canto y la esperanza.


Labrador del futuro, gran sembrador del sueño, así mi corazón te siente, enamorado ¡Hiroshima! Que noche fue tu noche, kimono desgarrado. Cuando todo era sol sobre la tierra. El horror sin fronteras, y la ciudad sin niños, ni pinos en la sierra, ni arrozal en los prados, ni un ave, ni una flauta de bambú contando historias bajo las estrellas. Todo fue un gran silencio, sin salmo, sin adioses ni lagrimas, ni salmo.

Solo un inmenso asombro horrorizado, ¡Hiroshima! Pero dios custodiaba tu ternura, tu sagrada semilla, tu voz profunda. Y te recuperaste. Y renaciste, hasta pintar de nuevo la timidez graciosa del cerezo.
Y las madres pudieron en la tarde, recomenzar el canto interrumpido. ¡Nem-Kororo! ¡Nem- Kororo!

Así te siente mi corazón enamorado. Así te canta mi guitarra Argentina. Así te digo adiós, y en ti quedo. ¡Hiroshima!...

¡Adiós, Hiroshima, cicatriz de la tierra, kimono desgarrado, grito esparcido en la mañana de oro, esperanza de cal, arena y flor.

Ya retorno a mi tierra!... Sayonara, Japon ¡Sayonara!

Como decía Don Ata: Que nos vaya bien a todos, paisanos.


Por Alfredo Mateo
www.lacapataza.blogspot.com 

 

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