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Juan Antonio Piñeyro, poeta
Una nueva sección para la poesía: "Juan Antonio Piñeyro, poeta" E-mail
Sábado, 18 de Febrero de 2012 12:51

(Por Juan Antonio Piñeyro)

Nací en Melincué, Santa Fe, Argentina, y ahora estoy viviendo en Colón, Buenos Aires. Escribo desde hace más de 30 años y me apasiona particularmente la poesía, aunque también tengo obras en prosa.
Tengo dos libros editados: "Coplas al Aire", de poesía, y "Si por contar yo muero", de narrativa, así como también otros cuatro libros sin editar: “La tierra que yo quiero”, “Las puertas abiertas”, “Afectos” y “Balcones del alma”.
Trato de reflejar en mis escritos la belleza de las cosas simples que marcaron mi vida, así como también expresar el dolor de la gente y las críticas imperdonables a las vejaciones que nos someten quienes rigen nuestros destinos.
Considero que la poesía no está solamente para elogiar una flor o secar una lágrima, sino también para denunciar. Nunca me perdonaría si mis palabras sirvieran solamente para la rima sin destino.
Aquí están algunos de mis versos, en “Raíces del folklore”, gracias a la gentileza del amigo Pablo Piris, invitando a que los compositores o cantores que quieran acercarse a ellos, puedan hacerlo para fundir en poesía y música el milagro de una canción.
Debo aclarar que todos los poemas de mi autoría están debidamente inscriptos y protegidos en propiedad intelectual, de modo que invito a  que quien quiera ponerles música, se comunique conmigo para la debida inscripción en SADAIC.

Mi e mail es: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Ojalá les gusten.

Juan Antonio Piñeyro
Poeta
Melincué, Santa Fe

 
Vivo y muerto (a los chicos de Malvinas) E-mail
Sábado, 18 de Febrero de 2012 12:42

VIVO Y MUERTO
(A los chicos de Malvinas)

¡Justo homenaje se le hace  al caído en la batalla!;
para homenajear al vivo faltan la fuerza y la agalla.

En el horror de la tumba descansa un cuerpo deshecho;
el pobre sobreviviente lleva la tumba en el pecho.

¡Hondo silencio se guarda a la memoria del muerto!,
mas la memoria del vivo es un silencio desierto.

La cruz de madera blanca guarda un sueño penitente;
el vivo ciñe su cruz en un sueño recurrente.

Los dos lucharon valientes en el frío austral e inerte:
el muerto perdió su vida y el vivo ganó la muerte.
Dos puntas para un regreso tan fatal como nocivo:
tan "gloriosamente" muerto o tan "tristemente" vivo.

El muerto, por quieto y mudo tiene su lecho ganado;
vaga el vivo con su ausencia, en vilo y desocupado.

El muerto es el frío absurdo; la tristeza congelada;
el puñal embanderado de una clase castigada.

El vivo es la herida abierta, como la deuda pendiente
pagadera a tiempo eterno con un depósito ausente.

Los libros de historia adulan al prócer de un tiempo ido;
hay un prócer que camina sepultado en el olvido.

Y otro con el cuerpo tieso, enterrado desde el nido,
ese que quedó truncado por capricho de un bandido.

Vivo con muerto comparten un suelo patrio perdido.

"Hoy en día seguimos viviendo las diferencias y las luchas de los ex combatientes por un lugar en la sociedad."

Por Juan Antonio Piñeyro

 
Día gris en el campo E-mail
Sábado, 18 de Febrero de 2012 12:40

DÍA GRIS EN EL CAMPO

Día gris en el campo...;
las nubes como huestes
arremeten del este
con bravo desafío.
Es el viento del río
que, en turba huracanada,
las arrastra enojadas
por sobre el sembradío.

Día gris en el campo...;
relámpagos y truenos
son prólogos sin frenos
que al llover dan aviso.
Savia que besa el piso
con su agua "milagrera"
o con la traicionera
impiedad del granizo.

Día gris en el campo...;
soja, maíz y trigo
ruegan al DIOS amigo
justicia en la balanza.
Pues sin la lluvia mansa
hay sequía tenaz,
y una gota de más
ahoga la esperanza.

Día gris en el campo...;
las máquinas silentes
esperan impacientes
volver al surco amado.
Su motor apagado
es respeto solemne
a la lluvia que indemne
baña el fértil sembrado.

Día gris en el campo...
...el labriego en su casa.
Su mirada rebasa
el ventanal mojado.
Él mira enamorado
la aventura sencilla
que entre lluvia y semilla,
febril se ha desatado.

Día gris en el campo...;
el horno de ladrillo
no enciende con su brillo
ni con su boca humeante.
Queda el barro expectante
a espera del dios Febo,
que encenderá de nuevo
su corazón chispeante.

Pero el viento sur llega,
y la lluvia sumisa
se somete a la brisa
que la troca en quimera.
Volverá ante la espera
del suelo y su simiente,
o quizás simplemente
volverá cuando quiera.

"Quien vive en el campo, sabe de sus colores y olores y vive de sus frutos, no puede dejar de reconocer las imágenes de su día gris, mezcla de tristeza, melancolía y esperanza por la lluvia que cae sobre el grano sembrado."

Por Juan Antonio Piñeyro

 
Las plazas de los pueblos E-mail
Lunes, 23 de Abril de 2012 12:38

LAS PLAZAS DE LOS PUEBLOS

Casi todas las plazas de los pueblos
tienen un pino, un mástil y una estatua;
naturaleza y patria con cemento
mezclando simbolismos y palabras.

Vaga la gente en medio de los pinos;
ronda el paseo sin mirar el mástil;
la estatua, muda, no recibe elogio...
quieta se queda frente al mundo ágil.

El pino muestra su increíble altura
extendiendo su copa al infinito;
gigante erguido que sin pausa enseña
que es crecer la consigna y el sentido.

Mástil con pedestal, hierro y bandera;
paño flameante que en el aire vibra;
luz de la tierra que a la tierra impone
sueño de libertad en carne y fibra.

La estatua clásica es aquella madre
que acuna sin cesar la estatua niña;
y aún sin pupila grita en su ojo blanco
que es el amor la cumbre de la vida.

Y allí están, en la plaza, silenciosos,
gozando la ignorancia y el achaque;
tal vez algún fotógrafo los halle
para adornar la faz de un almanaque.

Fuerza, Patria y Amor, reunidos todos
en el aire común que se respira;
imágenes señeras de virtudes
y la gente que pasa...¡ni las mira!

"Este es sencillamente una imagen de un hermoso recuerdo: la plaza de mi pueblo natal, Melincué. Imagen que, si lo observan bien, se repite en casi todos los pueblos de la Patria."

Por Juan Antonio Piñeyro

 
Décimas a la pobreza E-mail
Sábado, 18 de Febrero de 2012 12:35

DÉCIMAS A LA POBREZA

La pobreza es el poder
de los que no hallan camino;
es la ruta sin destino
de quien no pudo ascender.
La crueldad del "no tener"
y de la eterna paciencia;
el mar de las indigencias;
el llanto triste y constante;
¡el peso de un gobernante
y su dura indiferencia!

Es la lágrima que encierra
el vacío de una olla;
el pie descalzo que apoya
en frío piso de tierra.
La impotencia que se aferra
a la ignorancia que estalla;
la carencia que restalla
y el alcoholismo que aterra;
es ganar una batalla
y perder siempre la guerra.

Es el precio que se cobra
por ver el mundo de abajo;
la ausencia de ese trabajo
que al profundo hambre socorra.
La sonrisa que se borra;
la congoja que resalta
por la tristeza más alta
de no ver firme la obra
de quien le faltan las sobras
porque le sobran las faltas.

Pero fuere lo que fuere,
pobre, tu peor lamento
es no hallar medicamento
a la esperanza que muere.
No creas que lo que eres
lo encontraste a la deriva,
ni que tu suerte fue esquiva
y que por azar te hiere,
porque no es pobre quien quiere
sino el que eligen de arriba.

Y no faltará en tu mesa
el que de arriba descienda,
diciéndote sin enmiendas
que tu alma es tu riqueza;
que tu falta es tu grandeza
y tu hambre tu dignidad;
tu indigencia humanidad
y tus harapos nobleza,
y al venerar tu pobreza
le ha de llamar...HUMILDAD.

"A veces uno se encuentra ante situaciones que no puede dejar de reflejar en sus versos. Viendo hace más de 20 años un documental sobre las villas nació “Décimas a la pobreza”. Pero lo que más motivó la escritura del mismo fue ver la aparición de un señor de traje representante del gobierno tratando de explicar a la gente la situación, como esperando que comprendieran la razón de su propia indigencia."

Por Juan Antonio Piñeyro

 
Fecundidad E-mail
Sábado, 18 de Febrero de 2012 12:32

FECUNDIDAD

Yo te escribo, mujer que con orgullo,
desafiante y altiva en tu camino,
llevas todo tu vientre hecho capullo
y en tus ojos un haz de luz divino.
Es que el amor con sus alegres trinos,
por la mano de DIOS, hecho simpleza,
cayó sobre tu cuerpo y tu destino
con la paz y el candor de su nobleza.
Y la madre mayor Naturaleza
unió tu entraña con la de tu amado,
e hizo tu vientre flor con la belleza
y marcó tu sendero iluminado.
Toda la sombra del camino andado,
de luchas, de esperanzas y de ausencia,
se transformó en tu seno ilusionado
y pobló de alegría tu conciencia.
Primero no notabas su presencia,
pero como el amor, arremetido,
fue cambiando de aspecto tu apariencia
y cambiando de talle tu vestido.
Todo el cariño y el dolor vividos
se hacen eco en el fruto de tu seno,
pues desde adentro él oye tu gemido
y goza con tu gozo, humilde y bueno.
Con la paz del remanso tan sereno
acaricias tus pechos con dulzura;
insistentes, activos y sin frenos,
harán lagos de vida y de blancura.
Por la línea que dobla tu cintura
se colocan tus manos empujando;
tu columna se yergue con ternura
y altiva e imponente vas andando.
Y te llena el amor que vas creando;
y te cansa el trabajo del hogar;
pero el ser que en tu cuerpo vas gestando
le regala firmeza a tu pesar.
Misterioso designio el del azar
que se aloja en tu mente día a día;
se te llenan las noches por pensar:
¿será rosa o celeste mi alegría?
Con la pasión como inefable guía,
la fuerza nacerá de lo profundo,
y después de pujar con hidalguía
oirás largar el llanto más fecundo.
Y así por fin, con un amor rotundo,
con ese acariciar, suave y prolijo,
como el más grande premio de este mundo
alzarás con tus brazos a tu hijo.

"Este poema nació en una tarde de marzo de 1982. Yo era un estudiante universitario de medicina y se me dio por escribir al maravilloso mundo de la nueva vida. Inspirado por Pedroni, dejé volar mi imaginación para describir la ilusión de quien espera a su primer hijo."

Por Juan Antonio Piñeyro

 


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