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Si bien se conocen desde el año 2000, Claudia Lomeña y Daniel Soruco conforman desde hace cinco años el dúo Sombra y Luz. Actualmente están avocados a la presentación de su primer trabajo juntos llamado Equilibrio. Ellos explican sobre si mismos "Sombra y Luz es como el ying yang, que son dos energías diferentes u opuestas que se únen y por si solas no funcionan. La idea es esa juntar dos energías para hacer sombra y luz y hacer esta música, esta forma de expresión" y concluyen "dicen que para que exista la sombra tiene que existir la luz, una cosa no existe sin la otra".
Claudia Lomeña y Daniel Soruco se conocieron en el año 2000 durante el Festival de Cosquín en una de las peñas. Ella venía de San Andrés de Giles, con 18 años y su piano daba sus primeros pasos. El, salteño, ya había pisado el Escenario Mayor a fines de los '70 con Los Iluntas y luego con Los de Salta, conjunto en el que permaneció 18 años antes de comenzar su carrera como solista.
Fue ese Cosquín que los junto, Daniel recuerda: "en el año 2000 me convocan para hacerme un homenaje en una peña de Cosquín a la trayectoria y Claudia va a hacer sus primeros pasos en la música, ahí nos conocimos, ella fue al lugar donde me hacían ese homenaje a cantar. Hubo una situación fortuita que fue que ella necesitaba la guitarra, me la pidió prestada, se la presté y ahi empezó el contacto". Claudia dice al respecto: "cuando lo conocí me surgió una admiración tremenda, yo no sabía en ese momento que había pertenecido a Los de Salta, me llamó la atención su forma de cantar, lo admiro muchísimo y hoy en día es un lujo para mi estar trabajando con él musicalmente". Así fue como Claudia le hizo llegar un cassette suyo a Daniel que él escuchó de inmediato: "de ella me impactó la forma de cantar que tenía en ese tiempo, una forma muy rockera de emisión de la voz, el cantar era muy lindo y raro dentro del folklore. Es como escuchar a Lerner cantando folklore, una cosa asi. Me pareció llamativo y me gustó. Al otro día cuando nos volvimos a encontrar le dije que me había parecido lindo, hablamos y llegamos a la conclusión de andar juntos".
Aunque suene contradictorio los primeros pasos juntos fueron por separado, es que ambos continuaban con sus proyectos como solistas, pero con la particularidad de presentarse en los mismos escenarios y acompañándose mutuamente, ella a él con el teclado y él a ella con la guitarra, pero el cierre de sus presentaciones lo hacían cantando juntos. Fue justamente a raíz de esa cuestión y en Bolivia cuando surgió la idea de conformar el dúo: "en el Festival Internacional de Chaco y Punto de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), donde había como 70 artistas de distintos países, fuimos nombrados revelaciones, ella como solista femenina y yo como solista masculino. Cuando nos bajamos del escenario la gente venía a felicitarnos, a saludar y a comprarnos los discos... pero ella tenía su disco como solista que se llamaba Celeste Luz y yo el disco mío Hoguera de amor, pero no existía un disco como dúo y la gente quería un disco del dúo, entonces ahi volvimos a la Argentina para ver que rumbo nuevo podíamos tomar" cuenta Daniel y completa Claudia: "eso fue en el 2005 y ahi surge la idea de poder armar un dúo".
Del dúo destacan la diversidad y por eso el nombre "hay una serie de confluencias por la cual se llama Sombra y Luz el dúo. La formación musical inclusive es diferente, yo vengo de escuchar en mis tiempos Sui Generis, música moderna de aquellos tiempos, música beat. Claudia viene de escuchar en cambio Fito Páez, Charly García, es otro sonido. En cuanto a la formación en la música popular folklórica vengo de escuchar a Jaime Dávalos, cosas más clásicas que las que escuchó ella en estos tiempos, por una cuestión de generaciones" dice Daniel.
Su primer disco "Equilibrio" es doble, en el hay una notable variedad de ritmos que van desde zambas, chacareras, gatos y tonadas hasta candombe, salsa, cumbia y reggaeton, e incluye autores clásicos como el Chivo Valladares, Manuel Castilla, Ernesto Villavicencio y hasta de otros géneros como Palito Ortega o Roberto Carlos.
- ¿Por qué han hecho un disco doble? Claudia Lomeña: La idea era hacer una diferencia de ritmos y seguir manteniendo el equilibrio, entre esos dos colores de lo tradicional y lo no tan tradicional de alguna manera. El primer disco es netamente folklórico y el otro disco es de música popular, y música latinoamericana. Hay incluso un reggaetón que en un momento es un huayno, la idea es siempre traerlo al folklore. Nos dimos el gusto de cantar canciones que nos gustan, de cantar circunstancias que alguna vez en la vida nos marcaron de alguna manera. El lugar común por lo general es el amor y es el lugar común al que todos vamos.
- En este disco incluyen autores como Roberto Carlos o Palito Ortega por ejemplo... Daniel Soruco: en mi caso esa música me acunó de chico. De Palito Ortega mi mamá me cantaba "yo tengo fe" en las piernas de ella acunándome y me ha quedado en la memoria. Hay cosas de tu infancia que quedan grabadas por el resto de tu vida, y los sonidos como por ejemplo este tema puntualmente de Palito Ortega al igual que las bagualas populares de mi lugar en donde el hombre canta porque si como los pájaros, no se plantea porque canto, ni lo hace para ganar plata.
- ¿Eso tiene que ver también con la diversidad de ritmos incluídos? DS: El hombre canta desde los inicios porque cantar es una riqueza que tiene el alma, porque vos te levantás y cantás y ves el cerro florido en la primavera y decís que linda que es la vida, por más que tengas que salir a agachar el lomo para sacar un pedazo de pan para tus hijos tenés una belleza que no te cobra, entonces porque no cantar coplas populares y cantar las cosas que canta el pueblo. El pueblo también alguna vez baila una cumbia, el pueblo mismo que baila una chacarera, se nutre de distintos ritmos y lo manifiesta. En las grandes fiestas camperas allá en el norte, Santiago, Salta, Tucumán, generalmente terminan las fiestas tardes con todos bailando cumbia, guarachas, pasodoble, todas esas cosas y el chamamé ni hablar, ya cuando estan machados todos chamamecean de lo lindo.
- Dentro de los temas incluidos tienen algunos con cierta temática social como Marginal y Vieja vitrolita, ¿es por alguna situación en particular? DS: Nosotros no estamos en una isla. Los cantores populares, los músicos somos parte de una sociedad y todos los días de acuerdo al lugar adonde vamos a cantar y a tocar percibimos la gente como está socialmente. En un momento le pedí a Jorge Mlikota este tema Marginal porque a mi particularmente me toca muy de cerca. Permitime que te cuente la anécdota. Me cuenta Jorge Mlikota que la escribe un día que lo contratan para ser un jurado de un festival en una zona de la periferia de la ciudad, entonces le mandan un auto a buscarlo y pasa por un lugar muy populoso, un domingo a la tardecita y escucha chamamé. Mientras iba pasando por ese lugar los sapucai lo inundaron todo, entonces el sintió la necesidad de volcar esta situación que el vivió en una canción. A esta canción nosotros la empezamos en la grabación del disco con una especie de propagadora como se hace en los pueblos, con algunos errores de pronunciación y de conceptos, cosas que ocurren mucho en los pueblos y como uno ha vivido eso, quisimos mostrar eso en este tema.
Con respecto a vieja vitrolita de Mario Alvarez Quiroga, habla de la otra situación social de como Buenos Aires es una confluencia de argentinos y países limítrofes donde nos hacinamos para juntar el mango que nos alimenta a nuestras familias. A lo mejor si tuvieramos un país realmente federal no tendríamos que habernos movido de nuestros lugares, pero nos venimos por el éxito que las luces de Buenos Aires de repente proponen y ante las que todos nos deslumbramos, pero de diez que vienen del interior uno triunfa y los otro nueve van a engordar el cinturón del conurbano con todas las nostalgias por el pueblo, las mismas necesidades que hubiese tenido en su lugar. Yo le dije a Mario ese tema lo quiero grabar, porque habla del porteño que camina las calles de Bs. As. y todos los cantores y los poetas de esta tierra y de esta música vivimos como dice la canción: "te dicen joven poeta y te pasaste toda la vida escribiendo y esperando"
CL: También hay otro tema que habla de una realidad social muy importante que es ángeles blancos. Ángeles blancos es un tema que le pertenece a Daniel y que está grabado en ritmo de cumbia, pero eso nada más para hacer una situación inversa. Daniel lo había grabado en su disco con ritmo de huayno y quizás quisimos reeditarlo o volver a dar ese mensaje, porque la letra dice algo importante entonces a diferencia de la cumbia villera que hace una apología de la droga metemos este tema a la inversa en ritmo de cumbia. Ha tenido buen resultado a la gente le llama mucho la atención y el mensaje llega.
- ¿A la hora de elegir el repertorio, es facil ponerse de acuerdo, alguno tiene mayor decisión? CL: cada uno va aportando lo que le gusta y va decantando por si solo. Yo tiro ideas el tira las suyas y nos vamos adaptando con lo que nos gusta.
Ambos residen actualmente en San Andrés de Giles y allí desde hace dos años están en la organización del Festival de las Artesanías, un encuentro muy importante no solo para San Andrés de Giles sino también para todas los pueblos de los alrededores. Además de este festival donde ellos serán "anfitriones", varias presentaciones por el conurbano bonaerense forman parte del calendario de Sombra y Luz, quienes también también estarán presentes en el Festival del Trichaco en Santa Victoria Este (Salta) y en el Festival de Santa Cruz de la Sierra, volviendo de alguna manera a su lugar de origen como dúo.
Por Pablito Piris
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