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“Si no se sirve a los demás, la vida no tiene sentido” se leía en el cartel que estaba colocado como fondo de escenario. Debajo de la frase de la Madre Teresa de Calcuta una pintura sobre tela de cuatro gauchos en un fogón, uno de ellos con una guitarra, otro con un mate y en el centro la pava sobre el fuego. La imagen de esos cuatro paisanos y ese espíritu de compartir que se apreciaba al observar la pintura se multiplicó en los centenares de personas que asistieron a la Peña que organizó el Grupo Misionero de Santa Teresita de Virreyes con el fin de reunir fondos para su Misión en el Paraje Santa Lucía, en la provincia de Misiones.
El templo de la parroquia Santa Teresita estaba vestido de fiesta. Las guirnaldas celestes y blancas, ponchos y tapices sobre el altar convertido en escenario y todo el acondicionamiento del lugar fueron un claro presagio de que el corazón de esta comunidad estaba listo para una noche de júbilo. Poco a poco la gente fue “cayendo al baile” y las primeras empanadas y vinos no tardaron en salir. La perfecta organización y la cordial atención de los organizadores generó un clima muy familiar, una calidez que pronto se respiraría en el aire y se contagiaría en cada persona presente.
Cuando fue el turno del primer artista ya no cabía un alma en el lugar, sin embargo entraron todos. Luego de la presentación de María Bradley la conductora de la peña, Coqui Sosa apareció en escena para encender al público. Coqui vino acompañado en guitarra por el eximio guitarrista José Di Salvo. Juntos ofrecieron un espectáculo lleno de matices. Zambas tucumanas para empezar, algunas chacareras y escondidos que lanzaron a la pista a los bailarines que primero salieron tímidamente pero que luego ya eran multitud y como siempre el necesario homenaje a Mercedes Sosa y el recuerdo a través de una de las mejores composiciones de Coqui “Donde termina el asfalto”. La música fue acompañada por el mensaje esperanzador que Coqui Sosa deja siempre que actúa en cada pueblo que recorre. La respuesta fue notable, una ovación que resonó en todo Virreyes despidió al cantor tucumano que emocionado al otro día diría: “quiero agradecerles y decirles que este fin de semana, una vez más, se confirma mi sensación de que soplan nuevos vientos (…). Vi gente con muchas, pero muchas ganas de trabajar de aportar, de cubrir, lo que otros no lo quieren hacer. Pero es así, parece ser el destino de nuestro pueblo Lo positivo es que ya lo asumimos, y que estamos despiertos… ¡fue maravilloso! Público cantores, niños”
El compromiso del que habla Coqui Sosa y el fin de este evento se vio reflejado en un video que los misioneros presentaron al público en que se veían detalles de la obra y muchos rostros agradecidos con la tarea de estos muchachos. El testimonio de “Daiana” una de las integrantes de esta labor solidaria reforzaron lo que se había visto con anterioridad.
Cabe destacar que lejos de ser un acto de beneficencia o de caridad, lo que realizan estos jóvenes y adultos es un acto solidario y de promoción humana. La beneficencia o la caridad que muchas veces se ve en Iglesias muy lujosas no supone ningún esfuerzo y se nutre de dádivas de personas “respetables” que para sentirse mejor consigo mismas, dan lo que les sobra (generalmente dinero, rara vez ofrecen su tiempo). Esta gente que organizó la peña no le sobra nada y todo le cuesta mucho esfuerzo, mucho tiempo, por eso se organizan y trabajan durante todo el año para poder realizar sus obras. No dan lo que les sobra, dan todo lo que pueden. Son gente humilde que va al encuentro de gente humilde.
Luego de ese momento emotivo la fiesta continuó con Emerger. “Son un público realmente maravilloso” dijo Lucho voz del Grupo antes de retirarse. Para ese entonces la improvisada pista estaba llena de bailarines y los aplausos y pedidos de bises no se hacían esperar. “Realmente fue una fiesta de verdad. Gracias por dejarnos compartir con ustedes” dijeron los integrantes de Emerger.
Los Alvarez siguieron la fiesta con un repertorio bien bailable y el Ballet Añoranzas de Tigre mostró cuadros de danza y a las mujeres tocando el bombo, lo que generó la aprobación de todos.
Sincopado fue el último grupo en tocar. El clima que ya era festivo fue más festivo aún con la presencia de estos jóvenes músicos. Entre la música bailable también hubo lugar para vidalas y otros ritmos de nuestro folklore. El cierre a puro carnavalito obligó a Sincopado a hacer varios bises. El final no podía ser mejor, Gustavo voz de Sincopado invitó al escenario a cantar, en un gesto para destacar, a Los Alvarez y juntos y con toda la gente bailando cerraron la peña con “La yapa”.
La fiesta fue una verdadera fiesta porque fue un compartir. Porque los organizadores desde el servicio y la buena atención supieron agasajar a cada persona presente. Quizás eso fue un anticipo, una muestra de la labor que realizan en los parajes más alejados de Misiones. “Si no se sirve a los demás, la vida no tiene sentido”, la frase seguía escrita en el fondo del escenario pero el mensaje llegó a través de la peña.
- Para ver más fotos de la peña recomendamos entrar a "Imagenes del Folklore": http://imagenesdelfolclore.blogspot.com/2009/12/la-pena-solidaria-en-virreyes-fue-una.html
Texto: Pablito P. Fotos: Rubén Gobetti |