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Hay noches comunes y corrientes, y las hay donde todos los duendes vienen a su encuentro, esta fue una de esa, toditos y cada uno de los duendes le pusieron color y musica al escenario.
Es gratificante ver a un amigo cumplir un sueño, lograr una meta, siempre con el corazon abierto y la frente alta.
Entonces la historia sube y demuestra que los limites lo ponen tus sueños, y canta y zapatea, y solo queda aplaudirlo de pie al gran Vitillo Ábalos.
Es cuando la zamba se adueña de la magia,en la voz de una tremenda cantora,se apellida Villanueva, Adelina es su nombre. El chamame se viene desde su cuna, trayendo su idioma, junto a las Hermanas Vera.
En Cuestión de Polleras,el folklore toma una cadencia, un decir, un andar diferente, sin perder su esencia.
Y al final los duendes se apoderaron de nosotros, cuando El Tierral nos dejo su musica. La danza y su vuelo suave, brillo en las mudanzas de Yesica y Germán.
Que decir de los tremendos musicos, que acompañan a Coqui Sosa, donde la guitarra de José Di Salvo, llora y ríe cada nota, Santiaguito Sarmiento y su teclado, y Jorge Tabares que logra que cada instrumento que pasa por sus manos, suene de maravillas.
Coqui gracias por tu abrazo de canciones y alegrias, tu camino se llena de cariño y aplausos, y tu las devuelves con simpleza y profesionalismo
Por Néstor Raúl Díaz |