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A la izquierda de la visión del público -derecha del escenario- Teresa Parodi, Liliana Herrero, Fernando Barrientos y Tilín Orozco extienden sus brazos suavemente pero con el puño cerrado y apretado en alto se saludan, se dan ánimo, se felicitan después de interpretar juntos la primera canción de la noche. Era el principio de un final abierto entre estos cuatro cantores populares, cada uno con su estilo pero con una idea en común aportó lo suyo para interpretar canciones propias y de reconocidos autores de la música popular.
Una entrerriana, Liliana Herrero y una correntina Teresa Parodi, de un lado aportando ese caudal de voz que les dió el río. Dos hombres de cuyo - Fernando Barrientos y Tilín Orozco - completan la formación dando su toque de frescura de sombra cuyana, como anticipaban antes de su actuación en vivo en La Trastienda.
Más allá de cualquier metáfora, el espectáculo es así, fresco, imponente. Arrasa desde lo sencillo, desde lo espontáneo. Junto con los cantores va ese cauce de obras populares y de compositores sumado a lo que ellos mismos aportaron al cancionero.
La guitarra se pasa de la mano de Fernando Barrientos a la de Tilín Orozco varias veces. Liliana Herrero y Teresa Parodi se abrazan. Desde una punta Tilín levanta su copa cargada de vino y desde la otra orilla Teresa hace lo propio pero con agua. Se miran, se ríen. Comparten con el público sus charlas, sus anécdotas. Imágenes que reflejan el espíritu de este encuentro.
Todos juntos o por separado van cantando. Acompañados por la guitarra de Jorge Giuliano y por Facundo Guevara en la percusión completan un equipo de lujo. Obras como "Vidala para mi sombra", "La tempranera", "La refranera", "Pueblero de Allá Ité", "El jangadero", "Juan del Monte" o "Piedra camino" recorren toda nuestra geografía, nos dejan distintas estampas, nos acercan a tantos autores... Atahualpa Yupanqui, Jaime Dávalos, Félix Dardo Palorma, Carlos Guastavino, León Benarós, Pocho Roch, entre otros.
Y están las obras propias por supuesto "El otro país", "Tarumba", "Canto labriego" de Teresa Parodi, esta maestra de nuestra música o "Los ojos del amor", "Bagualín" o "Celador de sueños" aportes de Fernando Barrientos que siguen enriqueciendo el canto popular.
El público demostró que está ávido de estos espectáculos. De nuevas formas que respetan a los grandes autores, que resaltan la poesía, que saben proyectar la tradición. Que se puede escuchar, cantar, bailar. Que dicen y dejan algo. Y eso se refleja en el respeto y reconocimiento a Teresa Parodi que es aplaudida y ovacionada cada vez que canta, cada vez que dice algo, que como buena maestra de ayer siempre deja alguna enseñanza. Y los jóvenes aprenden, la toman de ejemplo, la escuchan. O en Liliana Herrero que natural y sensible, espontánea y por momentos hasta desfachatada, se divierte, baila, siente cada canción desde adentro así lo expresa. Y se ve en la frescura de Fernando Barrientos que sacude su larga caballera mientras canta, que con Tilín Orozco su inseparable secuaz, saben conjugar perfectamente lo tradicional y lo moderno, respetando las grandes obras y renovando las mismas... que necesario para la música cuyana en particular, pero también para toda nuestra música tener artistas como ellos.
Y es asi como transcurre la noche. Con los bises, "La tempranera" y el siempre presente recuerdo a Mercedes Sosa y con "Celador de sueños" que sigue haciendo bailar y cantar, el final abierto se va cerrando. Pero alguna vez la Madre Teresa de Calcuta dijo que "detrás de cada línea de llegada hay un punto de partida"... y este "final abierto" quizás sea eso: un nuevo punto de partida para nuestra música popular.
Por Pablito Piris. |