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(22 de enero de 2011. Por Fernando Pedernera, enviado especial a Cosquín, RNA)
La segunda luna del Cosquín 52 se inició con una previa que dio espacio sobre el escenario Atahualpa Yupanqui a Trío Santiago, Vitu Barraza, La Pesada Santiagueña, Soles y Lunas y Pirisca (Brasil). Luego del Himno a Cosquín por los Ballets Camín y de la Costa y del grito ritual de Fabián Palacio, el cielo volvió a encenderce, artificial, para que Marcelo Simón pintara una acuarela verbal sobre el amor y los amores en Cosquín, “los tímidos y los ardorosos...”
Y con el fuego de la segunda luna en marcha, argentino de La Rioja, Sergio Galleguillo, llenó de riojanidad el escenario mayorn de folklore de Sudamérica.
Sólida presentación que hizo saltar, bailar y gritar a una plaza que a la hora de su presentación estaba ocupada en un 80% y sumando.
Vidalas chayeras, zambas y carnavales poblaron el escenario a lo largo de 9 temas celebrados a más no poder por la concurrencia y un breve manifiesto a favor del pueblo riojano de Famatina, en decidida lucha contra la minería contaminante a cielo abierto que pretende despojar de riquezas al cerro del que toma su nombre.
El pianista tucumano Miguel Ángel Estrella y el ballet. Lo lamento por la baldosa rindió un homenaje a las Madres de Plaza de Mayo Línea fundadora con una imponente muestra audiovisual que levantó al auditorio con un conmovedor aplauso final hacia estas enormes mujeres que recibieron el poncho coscoíno y el abrazo del pueblo.
La historia se hizo presente en Cosquín con Pacho O'Donnel y Antonio Tarragó Ros que presentaron Pasiones y repasaron las de Ladislao y Camila O'Gorman, José de San Martín y su hija Merceditas, Mariano Moreno y Guadalupe y Juan Bautista Bairoletto y la justicia.
El trío femenino Aymama volvió a apostar a un repertorio para escuchar y disfrutar sin nececidad de agite y deleitó a la concurrencia con la “Coplera de las cocinas” (Armando Tejada Gómez y Chacho Echenique) precedida por un fragmento de la “Milonga de los Asados”, de Tejada, en la inconfundible voz de Quique Pesoa. Encanto que se mantuvo con las atinadas interpretaciones de “La Guitarrera” (Cárdenas y Giammarche); “Carrero cachapecero” (Heraclio Pérez y Marcos Ramírez) y un final de colección con la plaza Próspero Molina coreando con ellas la Zamba del Grillo y Luna tucumana, honrando a quien presta su nombre al escenario.
Canto 4 tuvo un comienzo arrollador con “Todos a bailar (Rodrigo Villareal), “Gato del Festival” (Marcelo Díaz) y “Obsesión” y retrocedió varios casilleros con un fallido popurrí en el que tal vez por la falta de retorno la buena idea de cantar zambas clásicas a capella se opacó con estridentes desafinaciones amplificadas en grado sumo por los sonidistas del Festival que pereciera querer que se escuche hasta detrás del Cerro Pan de Azúcar. No obstante, arremetieron con “La arenosa” (Castilla-Leguizamón) “Recuerdo Salteño” (Tames y Burgos) y “Chacarera del Rancho (Hnos. Ábalos), con la que provocaron la ovación y el insistente pedido de otra que fue correspondido con una potente versión de “Sombra herida”, su primer gran éxito.
De la potencia del cuarteto salteño, se pasó al silencio casi sagrado que necesitó el bonaerense de Chascomús Omar Moreno Palacios para desarrollar un breve perro atinado repertonio integrado por “Piratas de ojos celestes” (con su respectiva reafirmación de los derechos soberanos sobre las Islas Malvinas), la habanera “En tu reja” (Rodolfo Benítez), su milonga corralera “Hay mi alma” y su polka “EL Negro Alado”, ambas compuestas en yunta con Oscar Campos.
Con una plaza más aplacada tras el despliegue de reflexión, humor y sabiduría propuesto por Moreno Palacios, el canto militante y comprometido cantó con la voz de Emiliano del Río, en ritmos de huayno (“Males naturales”), aire de chacarera (“La locomotora”), rumba (“De tanto esperarte”) y candombe (“Candombazo), todas de su propia cosecha.
La delegación de la provincia de Formosa presentó La Gran Fiesta Formoseña, prodigada por King clave, Héctor y Juan del Turco, Ballet Folklórico de la provincia de Formosa (Coord. Carlos Ramírez) y Orquesta y Coro de Música Popular “Oscar Cardozo Ocampo” (dir.: José Luis Irala).
La concurrencia a la plaza fue incrementándose hasta llegar a su punto máximo con la actuación inolvidable del joven pero ya maduro artista Abel Pintos que recibió el disco de Platino por su disco Re-Evolución y demostró su crecimiento en todos los aspectos que hacen a la construcción de un gran artista que, aún pese a su juventud, se ha convertido en un referente y consagrados como Jorge Rojas cantan sus temas.
Emotiva fue la presentación de los payadores Nicolás Membriani, Samuel Garcilaso, Lázaro Moreno y Germán Montes y de la bella cantora surera Lucía Ceresani, que efectuaron un sentido homenaje al gaucho de Madariaga, Argentino Luna. Celebrada por una plaza conmovida.
Y tal vez en este punto la crónica deba encontrar las palabras para poder describir -con temor a quedarse sin calificativos- la consagratoria presentación del jujeño de El Carmen: Bruno Arias, changuito volador que pese a lo exiguo del tiempo asignado tuvo la generosidad que tienen los grandes para permitir que músicos y cantores de su pueblo y compañeros del destacado proyecto “Bondi Cultural”, así como un colorido ballet de La Quiaca que por primera vez subió al escenario Atahualpa Yupanqui, realizaran los tres temas autorizados por la Comisión. Generosidad comparable a la que tuviera allá por los 60' otro jujeño de El Carmen, Jorge Cafrune que “galopiando contra el viento” y dispuesto al “tirón de orejas de la Comisión” presentó a la entonces joven tucumana Mercedes Sosa. Tres temas le bastaron a Bruno Arias para confirmar su compromiso con las causas de los más silenciados y castigados, como Mártires López, los originarios de Formosa y de toda la Argentina y a los pobladores de Famatina y de los pueblos que combaten contra la minería contaminante a cielo abierto. Si la Comisión ha tomado debida nota, la Consagración del jujeño sería lo más adecuado. Aunque si el galardón recayera en otro artista, Bruno Arias no olvidará nunca que en la madrugada del domingo 22 de enero de 2012 fue consagrado por la plaza mayor del folklore y por los oyentes del país y del mundo que a través de las redes sociales aclamaron al menudo gigante proveniente de la “tacita de plata que los incas llamaron Jujuy, Jujuy”.
Veintitrés números en una noche pueden parecer un exceso (y acaso lo sean) pero los que se quedaron y aguantaron hasta pasadas las 6, hora que con el sol asomando por los cerros invitó al retiro, disfrutaron de la Delegación de Uruguay, con la que cerraron las transmisiones televisiva y radial de Canal 7 y de Radio Nacional.
Lo demás fue pura ganancia: Los Núñez con Ruiz Guiñazú, la tucumana Adriana Tula, al fente de un verdadero seleccionado de músicos entre los que se podían destacar, entre otros grandes, Rubén Lobo, Leopoldo Deza y el Ballet Yanasu; el regreso de Coco Díaz, acompañado por sus músicos y sus hijos María Eugenia y Juan Martín, Los Díaz pasan Volando; los salteños Pitín Salazar, Gustavo Córdoba y Gabriel Morales, Sarkos, Pujllay, La Cantada y Pachamama.
Para la tercera luna, la grilla oficial anuncia 28 números además de los 5 de la previa. Dicen que muchos advirtieron que si para las 7 no volvían los fueran a buscar a la plaza, que seguro faltaban algunos números por tocar |