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Luna de romance, emoción y fiesta E-mail
Viernes, 27 de Enero de 2012 19:20

(27 de enero de 2011. Por Fernando Pedernera, enviado especial a Cosquín, RNA)

La Luna era una sonrisa creciente arrancada al cielo coscoíno cuando la plaza Próspero Molina se colmaba antes de tiempo debido a la expectativa que generaba el artista que iba a iniciar la ceremonia luego del Himno a Cosquín, cantado en vivo por Guitarreros (Consagración Cosquín 2010), el grito de Fabián Palacio, símbolo identitario del Festival, y la Arenga de Marcelo Simón, reivindicando a “este Cosquín cincuentón” donde entre múltiples actividades relacionadas con el folklore, también “se  baila, se bebe y se discute”.


Cumplido el ritual, José Escobar, anunciado presentador del número más importante de la séptima luna, formuló una extensa introducción que desembocó en el nombre de Jorge Rojas.

Apertura con gran despliegue sonoro y visual, “Murallas” y “Para cantar he nacido” marcaron el despegue de una luna que se anunciaba cuando menos como extensa, a juzgar por la concluida previa de siete números y más de 25 artistas programados.

Con gran manejo de la escena, el corazón salteño del artista neuquino de Cutral Co ofrecía bloques de temas celebtrados a rabiar por las miles de seguidoras que ensordecían de aprobación cada gesto de su ídolo.

Así pasaron “Uno mismo – El secreto de tu vida, “La vida”, “Adonde va el amor” - “El último deseo de Navidad” – “Sin memoria”, “Marca borrada” - “Nuevamente” - “De esas que te hacen llorar - “Malambo”, “Arriba, arriba” (con La Cantada) - “Otra pena” - “Sayera” - “Lágrimas negras” y “Un montón de estrellas”, para desatar la locura del público femenino que expresaba en aplausos tanta satisfacción. Y como para quie el fuego se mantuviera intacto, le regaló sus infaltables “No saber de ti” y “Canción del Adiós”.

Con deficiencias en el sonido continuó la séptima luna y le tocó al “Bagual”, Leonardo Miranda, chubutense de Esquel, salir al ruedo ante una plaza que comenzaba a perder volumen.

No obstante y subsanadas las cuestiones relacionadas con el sonido -del que no pocos artistas se quejaron- que deslucieron su primera interpretación (“La Mandinga”, del Chango Rodríguez) se reivindicó con un kaani de Hugo Giménez Agüero y cerró su presentación con su un tema de su autoría “El amante aquel”. La plaza recibió con alegría al chubutense pero no al punto de incluirlo en la lista de los posibles aspirantes al premio Consagración, que si se mantiene la lógica que desde 2009 premia a más de un artista, la Comisión Municipal de Folklore, este año, también debería otorgar dos galardones. Aunque, como sucede con el fútbol, la lógica suele no ser buena consejera a la hora de hacer pronósticos.

Con presentación propia de una luna de Festival, el presentador Fabián Palacio remedó su propio grito y vociferó: “¡Aquí Guitarreros!” y los salteños salieron “a comerse la plaza” con potentes versiones de “Socavón de Salamanca”, “Cuando me acuerdo de Salta”, “A Monteros”, “Solita y sola” y “Canción con todos”, para despedirse con fuegos artificiales, como si se produjera una reapertura de la velada.

Los correntinos de Amboé convidaron una nueva sobredosis de chamamé matizada con su selección: “Chamamé de película” y motivos que hicieron bailar y cantar al público.

La delegación de Santa Fé presentó a dos de sus grandes exponentes: Orlando Veracruz y Soledad. Veracruz, que tras el destrato de la luna anterior, se había negado a ser reprogramado, explicó en declaraciones a Radio Nacional que su presencia obedecía a una invitación de autoridades de Cultura de la provincia, para que participara del cuadro preparado.

“Coplas de la orilla”, “Rosario de Santa Fe” y “Aurora” fueron los temas elegidos para conmover a la plaza sobre todo cuando, sobre el final de la presentación, realizaron un homenaje a la bandera, de cuyo primer izamiento se cumplen 200 años en este 2012. Homenaje que incluyó una jura de fidelidad y lealtad a la enseña patria, que emocionó hasta las lágrimas a concurrentes, televidentes y radioescuchas.

Con plaza conmovida, el cordobés Juan Iñaki defendió “Cosquín en la piel”, de Pancho Cabral, tema ganador del PreCosquín en el rubro “Canción Inédita”.

Y la bonaerense Ximena Giménez, ganadora del PreCosquín en el rubro Solista Vocal Femenina de Tango, lució con buenas versiones de “Nieblas del riachuelo” y “El choclo”.

Reprogramada de la fecha anterior, la pampeana de General Pico Ángela Irene se destacó con notables versiones de “La cruzalteña”, “Canción de la partida”, una selección de zambas que incluyó fragmentos de “Volveré siempres a San Juan”, “Zam,ba del carnhaval” y “Luna cautiva” y la despedida con la chacarera de Atahualpa Yupanqui “Para el cachilo dormido”. Luego del recital, la Comisión Municipal de Folklore le entregó el tradicional Poncho Coscoíno, símbolo del festival.

La noche mantenía un nivel parejo,con picos de emotividad, hasta que Santiago del estero copó la parada y Cuti y Roberto Carabajal mediante, encendió las plateas y la popular con un show potenciado por la convocatoria a los Carabajales, Peteco, Kali, Musha y Homero, entre otros, incluidos.

Con un breve pero efectivo repertorio la plaza se encendió con “Entre a mi pago sin golpear”, solo por Cuti y Roberto y, tras la invitación al resto de la familia, tocaron y cantaron “Dejame que me vaya”, “De fiesta en fiesta” y “Desde el Puente Carretero”. Y, para que nadie quedara disconforme, reiteraron el tema de inicio pero con la incorporación del violín de Peteco, y “Entre a mi pago sin golpear”, sonó repotenciado.

“La santiagueñidad al palo”, siguió con la propuesta del Dúo Orellana-Lucca (ex Presagio) que prodigaron “Encontrarte de nuevo”, “La voz del que se ha ido”, y la zamba “Milagro del tiempo”.

Otro momento alto de la noche lo sirvió la delegación  de la provincia de San Luis que, ausente de ediciones anteriores, recuperaba  terreno con un selecto repertorio conformado por danzas tradicionales como el pajarillo, la calandria y el pericón nacional, matizada con tonada, cueca y gato cuyano en las voces de Los Cantores del Manantial, La Cautana y Martín Soler, acompañando a un nutrido ballet ataviado a la usanza típica de antaño. Sin haber siquiera intercambiado ideas con la delegación de Santa Fe, la sanluiseña también eligió una alegoría a la bandera argentina  para cerrar su acto y provocó la caída de varias lágrimas mientras sonaba un fragmento de Aurora coronando el cuadro final.

Tras el impasse cuyano, santiago del Estero volvió al escenario Atahualpa yupanqui con el vigente Eduardo Ávila que repasó clásicos de su tierra.

La noche parecía estirarse de la cantidad de artistas programados y como si se tratara de un dispensario fueron “pasando” Dalmiro Cuellar, Jesús Mansilla con un saludo a Uruguay, la muy buena cantora mendocina María Eugenia Fernández (acompañada por guitarra, caontrabajo y percusión), el Grupo Grenada (Rusia), Generación Paraguay, Pocho Sosa -el “Gardel de Mendoza”, como lo bautizara Mercedes Sosa-, Lucas Segovia, Gicela Méndez Ribeiro, Gustavo Patiño, Germán Kalber, Alazanes (Tandil), Marina González, Los Novas y Los Jilgueros, que apagaron la séptima luna cuando el nuevo sol se había encendido.

La Octava Luna prometía juventud y experiencia con Los Guaraníes, Mariel Trimaglio, Carlos Cabral, Acuarama Trío, Los Nietos de don Gauna, Soledad, La Legua, Tubo Moya, Constanza Martínez, Baglietto-Vitale, Marcela Ceballos, Sumaimama, Serenateros de Salta, Santaires, Pablo Achával, Yamal, Juan Manuel Figueroa y murmullos.

Había comenzado la cuenta regresiva.

Tres...

Por Fernando Pedernera
RNA- BAF

 

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