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Luna del canto de las mujeres y del regreso de Los Nocheros a los festivales. E-mail
Domingo, 29 de Enero de 2012 17:25

(29 de enero de 2011. Por Fernando Pedernera, enviado especial a Cosquín, RNA)

La víspera de la Luna de los pañuelos o de los Adioses, deparaba una buena cantidad de buenos momentos, pese a que una grilla de 30 números programados  hiciera, en principio, dudar. Luego del Himno a Cosquín, del grito y de los fuegos artificiales, la Arenga de Marcelo Simón, dedicada a los ríos de la Patria, desembocó “en un río tucumano, tal vez La Banda del Río Salí”, marco ideal para introducir el “Homenaje a los Tucu Tucu” que desde el corazón brindaron Roberto Pérez, Coco Martos y el Dúo Yuchán, repasando las páginas más célebres de ese repertorio tucumano, al punto de emocionar y emocionarse.


Luego, salteño radicado en Córdoba, Tais ofreció una muestra breve que incluyó fragmentos de “La simple” (Demi Carabajal) y “Dejame que me vaya” (Cuti Carabajal), la zamba de Robustiano Figueroa Reyes, “Mujer y amiga” y el motivo norteño del Coya Mercado “Soy de la Puna”.

Acto seguido, el muy buen cantor cordobés, Pablo Lozano, encantó a una plaza con ánimo festivo con “Coplas para doña Guillerma”, de Yupanqui, “Camino del Arenal”, de Chango Rodríguez, y “La de Saldonio, homenaje de Bechara y Pacheco, acompañado por Los Cuervos del Malambo.

Sentires ofreció una actuación pareja, con clásicos como “Zamba de la Candelaria”, “Jamás” y “Río Verde”; La delegación de Japón estuvo representada por un simpático Irving Koji, guitarrista, que presentó “La bolivianita” y, pista mediante,  un motivo propio llamado “Washi”, cuya traducción podría ser “Águila”, según lo presentado ante SADAIC; Los Abra alborotaron al duende de Cacho Iriarte y arrancaron su suerte con “Canción para una mentira”, de Aldo Monges, siguieron con “La Salamanca”, de Arturo Dávalos, y cerraron con “Luna de Tartagal”, del Chango Rodríguez.

Como la mayoría de las Delegaciones Provinciales, Catamarca presentó una hermosa estampa de sus tradiciones, abordando un selecto repertorio integrado por obras de Leda Valladares, Falú y Castilla, Polo Giménez, Manuel Acosta Villafañe y Atuto Mercau Soria.

Luego, hechizo sobre la Próspero Molina, Laura Albarracín. Solidaria con el pueblo de Famatina, arrancó su presentación con las sayas “Mi samba, mi negra” y “Funeral del río”, de Facundo Torrico y de Luis Rico, respectivamente, y con la “Chaya enamorada”, del “Pelau” Soria, para cerrar con una celebrada versión de “Chaco”, la galopa de Oscar Valles.

El encanto siguió sobre una plaza que, si bien se manifestaba ansiosa por un regreso, no se pudo privar del placer aque produjo escuchar al muy buen cantor cordobés Juan Iñaki, quien interpretó de manera magistral la siempre vigente chacarera de Di Fulvio, “Se acuerda doña Maclovia”, “Maturana”, de Benarós y Leguizamón, y el carnavalito anónimo popular “La juventud alegre”.

Joselo Schuap, de Misiones, tras la huella de Ramón Ayala, manifestó su deseo de “agua para todos”, advirtió que “la última gota de agua apagará la sed de nuestros hijos” y proclamó “El agua vale más que el oro”, para estallar en “Yo creí”, obra que le pertenece en coautoría con Salgado; una remozada versión de “Posadeña linda”, y una festiva  de “La cordiona prestada”, coreada y celebrada por una plaza cuya impaciencia iba creciendo, no obstante lo cual se permitía disfrutar de lo que bajaba del escenario Atahualpa yupanqui.

Tiempo de Ballet con Amanecer Gualeyo, de Gualeguay, Entre Ríos; y de canto y guitarra con Julián Oderiz (La Pampa) que inició su actuación con un clásico de Hugo Giménez Agüero, “Cacique Yatel”.

Momento alto de la novena luna lo ofreció María de los Ángeles “La Bruja” Salguero, presentando temas de su último disco “Caja de Luna” y anunciando su presentación en la Fiesta de la Chaya, en febrero, en su La Rioja.

Mientras se comenzaba a alterar la grilla de espectáculos por la demora en llegar de Los Nocheros, retrasados en viaje, por la transmisión de Radio Nacional se pudo escuchar la voz de uno de los protagonistas de la velada anterior, el “poeta de la negritud”, el ecuatoriano Antonio Preciado, que en diálogo con Gabriela Borrelli Azara, celebró el regreso de la poesía propiamente dicha al escenario de Cosquín y consideró que la poesía “le devuelve al pueblo la palabra”, clausurando por absurdas aquellas apreciaciones que desdeñan lo popular.

Para que el ánimo no decayera, subió al escenario Nando el salteño, o el folklore a grito pelado. Antítesis del número que le siguió.

La bonaerense de corazón cuyano, Mónica Abraham, cautivó a la concurrencia con “Abecedario ndel Aaire” (Crest-Giuliano), “Cada vez que te nombro Mendoza” (Viñas-Guerrero), “Noticias de mi corazón” (Orlando Miño) y “El Pájaro suburbano” (Hugo Pardo).

Ascendido desde el 28° lugar, subió Sergio López, para dejar una personalísima versión de la “Marcha de la Bronca”, de Miguel Cantilo, y “Madre Teresa”, de su autoría.

Mientras se aguardaba la llegada de Los Nocheros, subió el muy buen Ballet Amauta, ganador del PreCosquín en el rubro Ballet, Sede Puerto Tirol, que interpretó la obra de Diego Brandán y Germán Kálber “Leyenda ancestral”. Para resaltar: al cruzarse con Los Nocheros detrás del escenario, los salteños los invitaron a participar de su espectáculo.

Santafecino de Venado Tuerto y ganador de la Sede La Matanza y del PreCosquín en el rubro solista vocal masculino, Martín Calatayud, prodigó buenas versiones de “La Diablera (Nella Castro-Herrera) y “Dueño del tiempo, de la dupla Brandán-Kálber.

Y con la plaza a punto, subieron al escenario Los Nocheros, que en un set de al menos 20 canciones, en un esperado regreso, demostraron que tienen oficio, que saben lo que hacen y que el público no los olvida y los adora. Coincidencia para destacar: los bises que realizaron, coincidieron casi exactamente con el final de la presentación de Jorge Rojas.

Y luego, como en un consultorio barrial, pasaron: Son ellas, Almakanto, Laura Ros, Alicia Cargniel, Los Díaz pasan Volando, Paula Basalo, Efraín Colombo, Natalia Simoncini, Osvaldo García, Leandro Romero y Fabián Rodríguez, el sureño.

La novena luna se había apagado y apenas habían pasado las 5:30 de la mañana.

Comenzaban las conjeturas sobre los ganadores de los premios del Festival de Cosquín, A saber:
Revelación: Casi no había dudas sobre otorgárselo a la joven cantora platense, de notable actuación en el escenario mayor, Milena Salamanca.

Consagración: Un nombre picaba en punta, Alma de Luna. Lo seguían, con propuestas totalmente diferentes desde la concepción y desde la ideología de las mismas, la coscoína Paola Bernal y el jujeño Bruno Arias, a juicio de este cronista la consagración de la Plaza, cuando Cosquín cumplía dos Lunas.

Camín Cosquín: para la máxima distinción se escuchó en algún pasillo el nombre de Alfredo Ábalos, “santiagueño de San Fernando” o “bonaerense de Santiago del Estero”.

Pero para tener las precisiones, debía concluir la cuenta regresiva y comenzar la última luna.

Uno... cero...

Fernando Pedernera
BAF-RNA

 

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