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El sonido de las mudanzas y los zapateos irrumpe por unos días la tranquilidad de Laborde, este pueblo de Córdoba de 6.000 habitantes. Durante una semana invaden las calles las distintas delegaciones provenientes de todo el país. Allí esperan ansiosos los aspirantes a Campeón Nacional de Malambo, protagonistas de esta fiesta, salir a las tablas y alcanzar ese sueño para el cual se prepararon durante todo el año.
EL LATIR DEL MALAMBO EN LABORDE
Son las 4 am del día martes, previo a la noche inicial del festival, se oye música y luego zapateos. No hay horarios, las delegaciones suben al escenario para ensayar. La escena se repite durante todo el día. Niños, jóvenes, mujeres y hombres aprovechan mientras el Predio está desocupado, o mejor dicho, ocupado por la gente que trabaja en la organización del Festival, para ponerse a punto. No importa que haya más de 40º de sensación térmica, un sol tajante y una humedad que sofoca, los ensayo no entienden de cuestiones climáticas. En este contexto, con este ánimo de competencia se desarrolla el 43º Festival Nacional del Malambo. “Se trata de representación de lo tradicional, no es un show artístico” explica Héctor Aricó, profesor de danzas y jurado del Certamen, haciendo énfasis en la importancia de rescatar los cuadros tradicionales de danzas sin ningún tipo de artilugios.
UN ENCUENTRO BIEN ARGENTINO
Cerca de las 20 hs. las nubes oscuras cubren el cielo de Laborde, aunque el calor no da respiro. En la Plaza Olmos, la principal del pueblo convergen todas las delegaciones del país, más de los países vecinos de Uruguay y Chile, junto a las bandas musicales y representantes de las instituciones de Laborde. Tras el acto protocolar del que participaron el Intendente, el Presidente de la Comisión, el Cura Párroco, el Comisario y el último Campeón Fernando Castro de Santiago del Estero, partió la caravana de las delegaciones rumbo al Predio del Malambo. Con la bandera Nacional y ganando todos los aplausos de los vecinos a su paso, el Campeón es quién encabeza el desfile, seguido por todas las delegaciones, que a su marcha van desparramando muestras de sus costumbres. Los jujeños arman un carnaval en cada esquina, los misioneros pasan bailando schotis acompañados por el acordeón, los santiagueños entonan chacareras, cada delegación orgullosa de su cultura desfila, hasta por fin llegar al Predio del Malambo.
LA APERTURA A LAS PRIMERAS ILUSIONES
El Predio del Malambo, vendría a ser como una especie de Santuario para los participantes y no faltan rezos, como los riojanos que frente a una imagen de San Nicolás depositan sus manos y en ellos la fe de todo el trabajo realizado durante el año. La Apertura la hace el Estudio de Danzas “Melina Quintana” presentando el cuadro "Orígen". Imágenes de 200 años de historia de nuestra Nación hacen de fondo a la puesta en escena, que a través de la danza recorre esa historia. Luego aparece Fernando Castro el campeón, una especie de monarca, ni bien surge su figura los presentes se ponen de pie. La competencia comienza con los menores y sigue con cada rubro de Malambo, Conjuntos de danzas, vocales e instrumentales, por solo citar algunos de los más de quince rubros. Santa Fe, La Rioja, San Luis, Mendoza y Neuquèn, son las cinco provincias que presentan en la primera noche sus delegaciones, sus participantes y sus aspirantes a campeón Nacional de Malambo, quienes precedidos por el último subcampeón, el catamarqueño Mario Hernán Villagra empiezan a dibujar sobre las tablas el sueño de consagrarse como el mejor malambista del país.
Pablito P.
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